Tipos de hidratantes para pieles exigentes


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Como cuidar las pieles exigentes con cosmética natural

Las necesidades de las pieles exigentes son tantas y tan diferentes que muchas veces confundimos los síntomas sin dar con la clave. La exposición al frío, al calor, a la contaminación o la falta de hidratación y nutrición son solo algunas de las causas por las que tu piel no esté dando lo mejor de sí misma. Lo más importante para cambiar esta situación, es comprender cuál es la causa específica por la que se encuentra apagada, seca, grasa o sin brillo. Quédate con nosotras para conseguir tips sobre las cremas hidratantes y los ingredientes más convenientes según el tipo de piel que tengas. ¡Vamos allá!

Cremas hidratantes

Las cremas hidratantes son las más extendidas y conocidas. Aportan el agua necesaria a la dermis permitiendo que esta recupere la vitalidad y no se reseque con facilidad. Además, la fortalecen disminuyendo las agresiones externas. Son perfectas para el día y para todos los tipos de pieles ya que la preparan para afrontar toda la jornada.

Ingredientes recomendados: aceite de almendras dulces, aloe vera, aceite de argán, aceite de germen de trigo…

Cremas nutritivas

El propósito principal de las cremas nutritivas es la de proteger la dermis de cualquier tipo de agresión externa. De esta forma, logran retener los nutrientes evitando las consecuencias negativas que con ello causan (pequeñas líneas de expresión, arrugas…). Las cremas nutritivas tratan la piel en profundidad aportamos lípidos y todos los elementos necesarios para su restauración. Su modus operandi es actuar de forma lenta y continuada, de ahí que sea tan necesario mantener una rutina diaria con las cremas nutritivas. Acostumbran a definirse como “cremas de noche” y su elevado poder restaurador las hace perfectas para este momento en concreto.

Ingredientes recomendados: aceite de macadamia, aceite de rosa, onagra…

Cremas “equilibrantes”

Las cremas equilibrantes son aquellas que tienen una base grasosa y que buscan el equilibrio cutáneo. Están pensadas para las pieles secas, deshidratas o, por el contrario, para pieles grasosas, asfícticas o comedogénicas. Sea cual sea su función específica, lo que buscan es la reacidificación y la seboregulación de la piel.

Ingredientes recomendados: jojoba o aceite esencial de cedro (piel grasa), manteca de karité y aceite de argán (pieles comedogénicas), aceite de rosa mosqueta o semillas de uva (para el acné), aceite girasol o cáñamo (pieles asfícticas).

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Cremas reafirmantes

Las cremas reafirmantes suelen trabajar tres grandes cambios negativos de la piel:

– La disminución de la calidad y cantidad de colágeno en la dermis.

– La reducción de mucopolisacáridos que tiene como consecuencia la poca capacidad de retención de agua en la piel.

-La falta de elastina que crea el tejido de sostén de la dermis.

Estos tres defectos de la dermis provocan la falta de conexión entre la dermis y la epidermis. ¿El resultado? la flacidez cutánea.  Las cremas reafirmantes actúan estimulando la microcirculación y la regeneración de tejido aportando aquello que le falta a la dermis.

Ingredientes recomendados: Cualquier aceite esencial que estimule la microcirculación y la regeneración del tejido conjuntivo es apto. Ejemplos: aceite esencial de romero, centella asiática, espirulina o incluso caléndula.

Cremas antiarrugas

Ganar terreno al paso del tiempo es sin duda una de las finalidades más difíciles de conseguir. Las arrugas aparecen como consecuencia de la ralentización del desprendimiento de las capas córneas. La fabricación de fibras colágenas en clara disminución provoca que la piel pierda firmeza y se vuelva fina, plana y con poca vascularización. De esta forma, vemos una piel poco homogéne y apagada.

Ingredientes recomendados: aceites esenciales estimulantes de la circulación y el sistema linfático. Ejemplos: zanahoria, salvia, ciprés o Ylang Ylang

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