¿Europa está libre de crueldad animal? Te contamos la verdad


crueldad animal

Un mundo libre de crueldad animal que resulta NO ser completamente libre 

En 2013 Europa declaró la prohibición de la venta de cualquier producto que haya sido testado en animales dentro del territorio europeo. Una medida aplaudida por la mayoría de ciudadanos impactados por las agresivas campañas llevadas a cabo por marcas crueltyfree y organizaciones como PETA o Cruelty Free internacional.

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No obstante, este reglamento no fue inmediato. Se llevó a cabo de forma progresiva desde el 2004 a través de dos fases:

  • Primera fase: Ocupó desde el 2004 hasta el 2009. En ella se prohibió la experimentación en animales para fines cosméticos (incluyendo los ingredientes) dentro de la UE, de la misma forma que se prohibió la venta de los productos que contuvieran ingredientes testados en animales.
  • Segunda fase: Se inició desde el 2013 y continúa a día de hoy. En esta etapa se especificaron puntos que habían quedado en el aire y que eximía de responsabilidad a algunos ámbitos. De esta forma, también se prohibieron los productos en los que fuera obligatorio hacer pruebas en animales por la toxicidad en el caso que existiera alternativa. A partir de ese entonces, en Europa “quedó totalmente prohibido testar en animales”.

Aunque la ley en su momento fue clara respecto al testeo en animales y que el titular en la prensa quedara muy bonito, Europa siguió dejando vacíos y permisos especiales para que la experimentación animal continúe siendo una triste realidad.

Técnicas que se utilizan para saltarse el llamado Cruelty free en Europa

  1. Pueden comercializarse productos cosmeticos que utilicen en su formulación ingredientes que se empleen en otros sectores (como el alimenticio o limpieza) y que en estos sectores si esté permitido el testeo en animales de esos ingredientes debido a la toxicidad.
  2. Si una empresa alega y demuestra tener recursos limitados para su desarrollo sin testeo, puede solicitar un permiso europeo para continuar con la práctica.
  3. Está permitido el testeo en animales para las empresas que comercialicen sus productos en otros países en los que sea obligatorio testar en animales. En este caso, la UE permite esas prácticas por no comercializarse en territorio europeo (aunque si se ejerce en el mismo).
  4. Se puede seguir testando en animales si en la actualidad no existe un método alternativo de investigación que ponga en peligro la economía. La ley así lo especifica.

Por suerte, todas estas técnicas tienen fecha de caducidad. La Unión Europea ha fijado el 2023 como fecha límite para este tipo de alternativas que siguen permitiendo la crueldad animal. A partir de entonces, se podrá decir (en teoría) que en Europa la experimentación con animales para fines cosméticos es cosa del pasado.

Mientras tanto… ¿Cómo es la situación de los animales en el resto del mundo?

Según Michelle Thew, CEO de la organización Cruelty Free International: “Trágicamente, a pesar de la disponibilidad de pruebas sin animales y la existencia de ingredientes seguros para el uso humano, todavía no hay leyes que prohíban las pruebas con animales para productos cosméticos y sus ingredientes en el 80% del mundo.

Esto quiere decir que, a día de hoy, son sometidos más de 115 millones de animales en el mundo a crueles experimentaciones en laboratorios. Una realidad que organizaciones en defensa de los animales luchan para cambiar diariamente. Claro ejemplo, es la iniciativa tomada por la empresa The Body Shop y la organización Cruelty Free internacional en enero del 2018. La iniciativa consiste en llevar 8 millones de firmas para frenar el maltrato animal en laboratorios cosméticos de todo el mundo delante de las Naciones Unidas (firma aquí por la causa). La gran noticia es que el Parlamento Europeo apoyó votando con un soporte de 620 diputados a favor de la misión Cruelty Free. Un gran impulso a nivel internacional para avanzar hacia una sociedad más respetuosa con la vida.

¿Qué podemos hacer como consumidores para conseguir que los productos sean libres de crueldad animal?

  1. Informarnos sobre la procedencia y la producción del producto en cuestión. En caso de duda o de sospecha, es mejor no financiar a la empresa. Más vale prevenir que curar.
  2. Mirar en la medida de lo posible a qué laboratorios pertenecen estas marcas para saber el tipo de prácticas que realizan. Este punto puede resultar un poco difícil, pero a la mínima que empiezas a buscar por internet, ya los empiezas a tener fichados.
  3. Verificar que lleven algún tipo de certificación Cruelty free que realmente exista. Hay empresas que juegan al despiste y, con tal de vender, incluso llegan a inventarse sus propios certificados. PETA tiene una gran base de datos completos sobre qué empresas testan en animales y que empresas no testan. Actualizan la página constantemente y además piden la colaboración ciudadana para ello.
  4. Comprar ciertas marcas que se venden como naturales no nos asegura que realmente son cruelty free. Triste realidad, pues el Greenwashing está a la orden del día y, como consumidor, tienes que volverte un poco paranoico para evitar caer en engaños.

Comprometernos en nuestras compras y elecciones significa salvar y respetar la vida. Pequeños gestos que libera de mucho sufrimiento a seres vivos que siente y padecen. ¡Actúa por los animales!

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