Piel perfecta: Guía sobre cuidados básicos para una piel radiante

Conoce tu piel para obtener su mejor versión

 Cada una de nosotras presentamos pequeñas diferencias que nos hacen únicas. Sabemos qué es lo que nos gusta y satisface y qué nos hace sentir incómodas. Pues bien, estas diferencias y peculiaridades únicas también las tiene nuestra piel. Es un órgano cíclico y ligado profundamente a nuestro cuerpo y emociones. ¿Verdad que cuando sientes vergüenza enrojeces? ¿O cuando estás mala te dicen “uf, que amarilla estás”? pues eso se produce debido a la cantidad de terminaciones nerviosas de nuestro cuerpo. Por estas mismas razones, es importante entender las peculiaridades y necesidades básicas que presenta la piel, ya que cada una es un mundo.

Desde BeautyChangers queremos darte una pequeña y básica guía introductoria al conocimiento de estas necesidades para que prestes atención a tu piel y la conozcas mejor. ¿Empezamos?

  1. El momento ducha

La gran mayoría de las personas utilizan agua muy caliente durante mucho tiempo. Es recomendable utilizar el agua más bien templada y limitar la cantidad.  El agua caliente la seca mucho y la debilita (sin contar la cal del agua).

  1. Secar la piel de la forma adecuada

Al salir de la ducha, las prisas juegan malas pasadas a la piel. Para secarla, siempre es mejor golpearla suavemente dando pequeños toques. ¡Nunca arrastrar! Entre el agua caliente y el arrastre, la piel termina muy maltratada.

  1. Hidratación y más hidratación

La falta de agua es el gran enemigo de la piel. Si tienes la dermis opaca, prueba a beber un vaso de agua y verás cómo se revitaliza.

  1. Los excesos pasan facturan

Un dulce no hace daño a nadie. Pero convertir el tabaco o el alcohol en rutina no hace ningún bien a la piel. Así, no hacemos más que acumular toxinas y aceleramos el proceso de envejecimiento.

  1. Cada zona, distinta necesidad

Cada parte de nuestro cuerpo tiene distintas características. La piel se adapta a estas circunstancias siendo más gruesa o más fina según la zona. Entender esta singularidad es MUY IMPORTANTE.  Cuidar la piel del contorno del ojo o de los labios requiere diferentes tratamientos. Hacer rituales más específicos para las zonas de la piel le proporcionará un aspecto mucho más saludable.

  1. Protege la piel del sol

El sol nos proporciona numerosos beneficios como la vitamina D y la acción antidepresiva. Pero recordad, todo en exceso es malo. Protegerla como es debido evitará el envejecimiento prematuro de la piel y las indeseables manchitas. Utilizar protectores solares es la clave para evitar los puntos anteriores.

  1. El estado de ánimo

Como bien comentamos antes, la piel tiene contacto directo con nuestras emociones. El estrés o la ira acumulada durante mucho tiempo desequilibra a la piel mostrándola visiblemente afectada. Buscar formas de canalizar estos sentimientos (senderismo, yoga, acupuntura…) mejorará su salud y apariencia.

  1. Somos lo que comemos

La alimentación no puede quedar fuera de esta lista. Mantener una dieta equilibrada, se ve reflejado en nuestra piel. ¡Arriba los antioxidantes!

  1. Slow Beauty: embellécete

Dedicarte tiempo haciéndote exfoliaciones y tratamientos de limpieza facial una vez al mes refuerza mucho la piel. Le ayudas a librarse de las células muertas y le proporcionas numerosos activos que reactivarán su vitalidad. ¿Qué más se puede pedir?

Recuerda que cada piel presenta peculiaridades especiales. Todo se resume en aprender a conocerte y a conocer tu piel para saber qué es lo que la desestabiliza y qué es lo que mejor le sienta. ¡Anímate a seguirlos!

 

 

 

 

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